Deshojando flores frente a los volcanes andinos: 

El impacto de la expedición de Stübel en el Ecuador 

En 1873 el más importante ideólogo ecuatoriano del siglo XIX, Juan León Mera, publica un extenso poema, titulado “El genio de los Andes: Canto a los ilustres viajeros M. M. W. Reiss y A. Stübel, con motivo de su ascensión al Cotopaxi y al Tungurahua”. Los versos iban dirigidos en loa a dos expedicionarios alemanes que emprendieron un viaje científico, de nueve años de duración, que los trajo a tierras ecuatoriales, entre otras cosas, con el objetivo de estudiar nuestros volcanes. El presente texto, de Ana y Elisa Sevilla, historiadoras ecuatorianas, recuenta el cruce de personas, discursos y expectativas que se entretejen en el Ecuador de finales del siglo XIX y que tienen como protagonistas no solo a figuras como Reiss y Stübel, el propio Mera y Gabriel García Moreno, sino al emergente pensamiento positivista/científico, al dogma religioso y al discurso poético nacional junto a las grandes cumbres andinas, las explosiones volcánicas, el Ecuador y Alemania. 

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Teodoro Wolf 

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Hans Meyer

Setenta años después de la visita de Humboldt a América, Alphons Stübel y Wilhelm Reiss llegan al Ecuador como parte del itinerario de un viaje científico autofinanciado de gran envergadura. Durante nueve años, entre 1868 y 1877, los científicos alemanes atraviesan Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Uruguay, Argentina y Bolivia. La expedición venía en busca de volcanes. Y Ecuador era el país clásico para la vulcanología, el que se presta más que ningún otro a la solución de varias cuestiones teóricas disputadas entre los sabios.

El gran amigo y compañero de trabajo de Stübel, el geólogo alemán Teodoro Wolf, describió a la vulcanología como una pasión que excita la curiosidad humana en el grado más alto. 

Los volcanes del Ecuador, que llamaron la atención de Stübel, tenían distintos significados para diferentes personas. En las palabras de Wolf: “ellos eran el terror de los indios, la admiración de los conquistadores, el estudio de los naturalistas y la plaga de los habitantes de sus alrededores”. Es en este contexto de percepción de lo que significa compartir un territorio dominado por volcanes que la visita de Stübel tiene impacto. 

 

La expedición de Stübel fue calificada por el geólogo alemán Hans Meyer, años más tarde, como el "viaje investigativo más fundado y productivo en la historia de descubrimiento de toda América".


En noviembre de 1873, el poeta ambateño Juan León Mera, recoge la importancia de la expedición de Stübel en un canto dedicado a estos ilustres viajeros con motivo de su ascensión al Cotopaxi y al Tungurahua. 

El extenso poema cuenta como el “El genio de los Andes” hizo brotar desde sus entrañas montaña tras montaña y es así que se alzaron los Andes estupendos para dominar todo un continente. Estos volcanes ardieron, hicieron que la tierra se estremezca y que el mísero ser humano perezca. Mera dibuja un panorama desolador para el hombre frente al poderío de la naturaleza. Así, describe a todas las grandes figuras de la historia americana, desde Huaina-Capac y Atahualpa hasta Bolívar, La Condamine y Humboldt “deshojando flores” de manera reverente frente al Genio de los Andes. Esta metáfora insiste tanto sobre la infinita espera como sobre la indecisión y enamoramiento del hombre en relación con la fuerza de la naturaleza. La llegada de los dos vulcanólogos germanos es descrita en el canto como un punto de quiebre: una ocasión de humillación para la naturaleza y de gloria para el hombre. “En vano el Genio juzgó eterno alcázar su alto monte”, declara el poeta. El sublime espectáculo del hombre hace que la naturaleza se quede pasmada y silenciosa.

El genio de los Andes

Juan León Mera
Canto a los ilustres viajeros M. M. Wilhelm Reiss y Adolph Stübel, con motivo de su ascensión al Cotopaxi y al Tungurahua.
 

En otros tiempos los sublimes vates,

del estro divinal arrebatados,

dioses y héroes cantaban, en combates

estupendos mezclados,

cuyo espantoso estruendo

hasta el trono de Jove estremecía;

o bien, de audacia llenos, impetuoso,

raudo vuelo rompiendo,

a las etéreas esplendentes salas

con ellos se encumbraban, y su canto

con el canto de Apolo competía;

o, depuestas las galas

del divino festín, a la sombría

mansión bajaban del eterno llanto

y el blasfemar eterno del precito;

y ¡oh portento inaudito!

treguas la magia de su lira daba

al tormento infernal. La antigua Musa

tal era; el universo reverente,

inclinada la frente,

cuanto la voz pïeria le anunciaba

fanático adoraba.

Mas, ahora, la humilde Musa andina,

dichosa cuanto humilde,

más noble tema a su cantar alcanza;

siente en el corazón llama divina,

hierve su sangre, exáltase su mente,

su mirada chispea

cual de águila caudal a la febea

lumbre, su mano treme y se abalanza

al acorde laúd, púlsale, y notas

nuevas al viento y armoniosas lanza.

¡Genio de las ignotas,

altas, inmensas, mudas soledades!

¡Genio de las igníferas montañas!

Tú, Genio de los Andes, Genio anciano

como el dios que preside las edades!

¡Tú, cuyo imperio del glacial Océano

Septentrional al Cabo se dilata

que al Sur el mundo de Colón remata!

¿En dónde, en dónde estás? ¿Por qué enmudeces?

Alza, yergue la frente. ¿Qué profundo

pasmo suspende tu inmortal aliento?

Álzate y habla... ¡Oh Dios! ¡quién lo creyera!

Vencido el numen de los Andes yace,

su mansión profanada...

¡Oh feliz vencimiento!

¡Santa profanación! Una y otra era,

y otras y otras rodaron sobre el mundo,

como de mar airada

tumultüosas ondas: mas, ninguna

de la humana osadía ejemplo muestra

semejante al que ahora

propala ya la fama voladora.

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Carta Geográfica del Ecuador

Los mismos Reiss y Stübel buscaban distinguirse del célebre Humboldt, pues se veían como auténticos positivistas y criticaban el sesgo romántico de su compatriota. De hecho, la visita de Stübel al Ecuador coincide con una época de optimismo en relación al valor de la ciencia en tanto herramienta de administración de un territorio ajeno e indomable. Una de las acciones más claras de esta instrumetalización de la ciencia es la creación a finales de 1875 de la figura de Geólogo de Estado, cargo que desempeñó Teodoro Wolf en Ecuador y cuyo resultado más valioso fue la publicación, diecisiete años más tarde, de la Geografía y Geología del Ecuador  acompañada de su magnífica Carta Geográfica del Ecuador. Esta sincronía entre ciencia y estado hizo que la expedición se convierta en un hecho público, directamente publicitado por el presidente Gabriel García Moreno quien mantuvo comunicación constante con los ascensionistas durante todo su periplo por los Andes. Estas cartas en las que Reiss y Stübel describían sus hazañas al presidente fueron publicadas en el periódico oficial, inspirando así a una amplia audiencia que se contagió de este sentido de optimismo.

Pero a pesar de esta apuesta por la ciencia, la naturaleza silenciosa y pasmada de Mera no tardó en desatar nuevamente sus bríos. El 6 de Junio de 1877, tres años después de que Stübel dejara Ecuador, el Cotopaxi volvió a erupcionar, lo que provocó considerables daños en Latacunga y Quito. Frente a tan devastadora manifestación de la naturaleza, científicos y religiosos expusieron distintas explicaciones (Fitzell 1996). ¿Cuál fue el grado de penetración de las ideas de objetividad y progreso de la ciencia europea? ¿Logró mantenerse el discurso de la superioridad sobre la naturaleza del hombre guiado por la ciencia o las élites nacionales volvieron a quedar perplejas frente a la fuerza destructora del Genio de los Andes? ¿Cuánto influyeron cosmovisiones como las de Stübel en las vidas y preocupaciones inmediatas de los pobladores de estas regiones?

De hecho, luego de la erupción del Cotopaxi, existió un debate entre la Iglesia y el Estado para definir si hechos como esta erupción volcánica debían ser interpretados a través de argumentos teológicos o científicos. La visión de la Iglesia fue protagónica y el sentido común de los habitantes infirió causas supranaturales a la erupción volcánica. Teodoro Wolf, en calidad de Geólogo de Estado, fue el único que describió el evento exclusivamente con el uso de lenguaje científico

"Hago esta indicación, para que otros viajeros puedan arreglarse desde el principio de la manera mas conveniente, sin perder su tiempo en experimentos y tentativas inútiles. La mala é insuficiente preparación de los viajes y el poco tiempo que se han tomado, ha sido la causa principal de que en los tiempos anteriores las empresas de ascensión han fracasado y de que en consecuencia de esto en los habitantes de Latacunga y Quito se había arraigado la convicción general de que sea imposible trepar á la cúspide del Cotopaxi, hasta que el señor Doctor Reiss en 1873 por primera vez hizo desvanecer esta convicción, que él llama con mucha razón "la dificultad de las dificultades." Poco tiempo después el compañero de este viajero, el señor Doctor Stúbel subió también al cráter, y nuestra ascensión el 9 de septiembre de este año, que es la tercera, ha comprobado de nuevo la relativa facilidad de la subida, como demostraré mas adelante.- Con la ayuda del señor Gobernador de Latacunga y del señor Teniente Político de Mulaló arreglamos nuestro viaje de tal manera, que unos quince días seguidos pudimos vivir en los inhospitalarios arenales del Cotopaxi, rodeando poco á poco el cerro, casi siempre en la cercanía de las nieves perpetuas. El Cotopaxi, el segundo cerro en altura después del Chimborazo en la República ecuatoriana, y solamente de 367 metros mas bajo que este último, es el volcán activo mas alto del globo terrestre, y en cuanto á su presencia exterior uno de los mas hermosos é imponentes".

De la carta del doctor Teodoro Wolf, a S. E. el jefe supremo de la República, sobre su viaje al Cotopaxi, fechada el 4 de octubre de 1877

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Esto muestra que la ciencia natural no formaba parte del sentido común de las personas para interpretar los eventos que les rodeaban y, por lo tanto, no había conseguido un estatus de discurso hegemónico dentro de la sociedad en el siglo XIX. El grueso de los pobladores no veían el espacio en términos de una división entre lo metafísico y lo físico, y la naturaleza no se interpretaba como un fenómeno material observable y cuantificable.

 
Bibliografía

Fitzell, J. (1996). "Cultural Colonialism and New Languages of Power: Scientific Progress in Nineteenth Century Ecuador." Journal

of Historical Sociology 9(3): 290-314.

Mera, J. L. (1873, noviembre). "El genio de los Andes: Canto a los ilustres viajeros MM. W. Reiss y A. Stübel, con motivo de su

ascensión al Cotopaxi y al Tungurahua". Ambato, Imprenta de Juan Campuzano, Archivo Aurelio Espinosa Polit: 1-7.

Meyer, H. (1905). "Alphons Stübel." Mitteilungen des Vereins für Erdkunde zu Leipzig für: 67-78.

Stübel, A. (1870). Carta de Stübel del 31 de agosto de 1870. Cartas no publicadas de Suramérica 1868-1877, Institut für

Länderkunde, Archivo de Geografía. Inv.-No. 6625-6721, K. 122.

Wolf, T. (1975). Geografía y Geología del Ecuador . Quito, Editorial Casa de la Cultura.

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